Los desechos de nuestros animalitos. Un tema de responsabilidad social.

La mayor parte de las deposiciones de nuestros animalitos son recibidas en forma indiscriminada por las veredas y las plazas de nuestra ciudad.

Tal situación es peligrosa por potenciar la presencia de enfermedades que pueden transmitirse desde los animales a las personas (zoonosis). Esto es un significativo problema de salud pública bajo la forma de un círculo vicioso que finaliza afectando por igual a los animales y las personas. Es en dicho punto precisamente donde la falta de compromiso y de consideración hacia los demás se vuelve contra nosotros mismos como un boomerang.

No deberíamos olvidarnos que nosotros, nuestros hijos, y aún nuestros propios animales pueden ser las víctimas propicias de muchos indeseables “bichitos” microscópicos presentes en la materia fecal y orina de perros y gatos que deambulan libremente por las calles.

Habrán observado alguna vez que las mascotas muestran especial predilección por rastrear y aún por consumir excrementos, como así también tienen especial atracción por los lugares donde han orinado y dejado su “marca” otros perros.

Los niños de corta edad, en forma activa o pasiva, tocan, arrastran, remueven y llevan a su boca tierra o arena contaminada por excrementos de perros y gatos. Los adultos en general no realizan dichas acciones, pero a cambio pueden llevan a sus hogares impregnados en las suelas de sus calzados, las mismas contaminaciones que los niños llevan a sus bocas.

Las plazas de nuestra ciudad se encuentran contaminadas con huevos de parásitos (Toxocaras, Ancylostoma, Trichuris, etc) capaces de infestar personas. Los huevos microscópicos de dichos parásitos introducidos en nuestro organismo, pueden desarrollarse y producir la misma sintomatología intestinal (diarreas, constipación, obstrucciones, etc) y sistémica (anemias) que cualquier otro parásito con especificidad humana (tenias, ascaris, etc). Pueden inclusive abandonar el intestino e invadir otros órganos (hígado, pulmón, etc), generando así formas clínicas más graves conocidas como síndromes de larva migrans.

Los excrementos de perro son también un reservorio de otro parásito unicelular microscópico llamado giardia dudodenalis, un frecuente agente productor de diarreas en niños y adultos, como de ciertas bacterias enteropatógenas llamadas salmonellas.

La orina de los perros infectados puede ser el vehículo de propagación de leptospirosis una enfermedad que también se transmite al hombre cuando éste o sus alimentos entran en contacto con dicha excreta. No deberíamos dejar de mencionar que el contacto con la piel o pelos de animales enfermos con ciertas formas de sarnas (la sarna sarcóptica), como ciertas formas de tiñas (dermatosis producidas por hongos) pueden también ser transmitidas a las personas. También es conocido que toda mordedura por un perro desconocido entraña el riesgo potencial de transmisión de rabia e implica el aislamiento y observación del perro mordedor por parte de las autoridades sanitarias.

Les recomendamos que:

· Los animalitos deben ser desparasitadas periódicamente.

· Los animalitos deben ser vacunadas bajo supervisión veterinaria (anti-rábica, antileptospirosis, etc), además de ser vacunados para patologías específicas (moquillo, etc).

. Evite que en los parques y plazas, los perros entren en el patio de juegos de los niños a defecar. Los propietarios deben recoger los excrementos sólidos.

. Realice en su animalito de compañía un control periódico de pulgas, ácaros y garrapatas.

. Controle roedores (ratas) y mosquitos, todos ellos vehículos de transmisión de enfermedades (vectores).

Cumplir normas higiénicas elementales beneficia por igual a los animales y personas, anulando un importante reservorio de un sinnúmero de enfermedades.

Consulte periódicamente al veterinario.


En conclusión, una tenencia responsable de animales implica tener presente que nuestro animalito esta en condiciones de transformarse en un portador de enfermedades que no solo los afecta a ellos, sino que pueden afectar todo su entorno, incluyéndose sus dueños y vecinos. El medico veterinario esta capacitado para el diagnostico, prevención y tratamiento de las enfermedades de los animales. Es por esto que es necesario un control periódico por su veterinario en el caso de los cachorros, mientras que el adulto debe ser de por lo menos cada seis meses.

Estamos trabajando para promover
la tenencia responsable de animales


FuVA (Fundación Vida Animal)
María Celeste Ratto - Veterinaria
M.P. 219 CMVT

consultorio@vidaanimal.org.ar
www.VidaAnimal.org.ar


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